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J.K. Rowling Speaks at Harvard Commencement

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REVISTA HARVARD Ceremonia de Graduación, Universidad de Harvard. 5 de Junio de 2008 Presidente Fost, miembros de la Corporación Harvard y la Junta de Supervisores, miembros de la Facultad, padres orgullosos y, sobre todos, graduantes. Lo primero que me gustaría decir es gracias. No es tan sólo el honor que Harvard me está brindando, sino que las semanas de temor y nauseas que he pasado y el esfuerzo invertido para poder ponerme este vestido, me ha hecho perder peso. Es una situación que nos beneficia a todos. Ahora todo lo que debo hacer es respirar profundo, concentrarme en las banderitas rojas, Y convencerme a mí misma que estoy en medio de la ceremonia más grande de la escuela Gryffindor. Pronunciar un discurso ante una ceremonia de graduación es una gran responsabilidad. Así que pensé que sería ideal trasladarme a mi a mi ceremonia de graduación. El invitado que pronunció el discurso fue la distinguida filósofa británica Mary Warnock. Reflexionar en su discurso me ayudó enormemente mientras preparaba este. Porque sencillamente no puedo recordar ni una sola palabra de lo que dijo. Este cautivante descubrimiento me permitió comprender, que inavertidamente pueda influenciarlos a ustedes a abandonar sus prometedoras carreras de negocios, leyes o política, y deleitarse en convertirse en brujos gays. Verán, si todo lo que recordaran de mi discurso en unos años es la broma de los brujos gays, yo habré sido mejor invitada que Mary Warnock. Metas alcanzables: el primer paso para la autosuperación. De hecho, mi cabeza estaba a punto de explotar de pensar en lo que iba a decir hoy. Me estuve preguntando en lo que había deseado aprender el día de mi graduación y cuán importantes lecciones he aprendido en los 21 años que han transcurrido desde ese día hasta el de hoy. Y hallé dos respuestas. En este maravilloso día, en el que conmemoramos su éxito académico, he decido hablarles acerca de los beneficios del fracaso. Y para que comprendan el origen de lo que a veces llamamos vida real, quisiera demostrarles la crucial importancia de la imaginación. Estas opciones pueden parecer paradójicas, pero por favor tengan paciencia conmigo. Viendo a la joven de 21 que era en mi graduación, es una experiencia un poco incómoda para la mujer de 42 años en la que me he convertido. La mitad de los años que han pasado he tenido un balance entre la ambición que tenía conmigo misma y lo que la gente a mi alrededor esperaba de mí. Estaba convencida que lo único que siempre deseé hacer era escribir novelas Sin embargo mis padres, que venían de una familia muy pobre y no habían ido a la universidad sostenían que mi activa imaginación nunca sería suficiente para cubrirme un seguro de vida, o una pensión. Sé que la ironía golpea con la fuerza de un yunque de dibujos animados. Así que, buscando un grado profesional, quise estudiar literatura inglesa Llegamos a un acuerdo. Pero ese acuerdo no satisfizo a nadie, así que pasé a estudiar idiomas modernos. Y en lo que mis padres se enteraron, vinieron a buscarme me hicieron abandonar mis clases de alemán y de literatura clásica. No recuerdo haberle dicho a mis padres que estudiaba literatura clásica, pero ellos entendieron mi actitud el día de mi graduación. De todos los temas de la carrera, habría sido difícil para ellos darle nombre a uno menos útil que la mitología griega al momento de asegurar las claves de un baño ejecutivo. Quisiera dejar claro que no culpo a mis padres por su punto de vista. Hay una fecha en que ya no se culpa a los padres por tomar las decisiones equivocadas. Al momento en que tienes edad suficiente para seguir por tu cuenta, la responsabilidad recae en nosotros mismos. E incluso, no puedo criticar a mis padres por querer evitar que caiga en la pobreza. Ellos ya habían sido pobres, e incluso yo, por lo cual estaba de acuerdo en que no es algo grato. La pobreza incluye miedo, desesperación y, en muchos casos, depresión. También abarca centenares de humillaciones y penalidades. Salir de la pobreza por tu propia cuenta es algo de lo cual enorgullecerse. Pero a la vez, la pobreza en sí es vista atractiva sólo por tontos. A sus edades, a lo que más le temía no era a la pobreza, sino al fracaso. A sus edades, a pesar del claro sentido de desmotivación que genera la universidad, donde pasé mucho tiempo en la cafetería escribiendo historias, y poco tiempo leyendo, yo tenía una habilidad especial para pasar los exámenes, lo cual, por años, había sido la medida del éxito en mi vida y la de mis compañeros. No soy lo suficientemente torpe como para suponer que por el hecho de ser jóvenes, talentosos y bien educados, no han conocido nunca la pena y la angustia. El talento y la inteligencia nunca han transmitido los caprichos de querer tener el control sobre todo. Y tan sólo por un momento no estoy suponiendo que todos aquí han gozado de una vida privilegiada y llena de placeres. Sin embargo, el hecho de que se estén graduando de la Universidad de Harvard indica que no están relacionados con lo que significa el fracaso. Ustedes deben ser dirigidos más aún por el miedo al fracaso, que por las ansias del éxito. De hecho, su concepción de fracaso no está muy lejos de la concepción del éxito de una persona común. Así de alto han volado. Últimamente, cada persona debe decidir por su propia cuenta en qué consiste el fracaso. Pero el mundo está dispuesto a ofrecerte un conjunto de criterios, si lo permites. Es por esto que creo que es justo mencionar que por cualquier medida convencional, tan solo 7 años después del día de mi graduación había fracasado en una escala épica. Un matrimonio de corta duración estaba colapsando, y yo estaba desempleada, sin mis padres, y tan pobre como era posible en Inglaterra sin llegar a ser mendiga. El temor que mis padres tenían para mí, había llegado a pasar. Por todas las normas de costumbre, yo era el mayor fracaso que conocía. Ahora, no voy a pararme aquí a decirles que el fracaso es divertido. Ese período de mi vida fue uno muy oscuro, y no tenía idea que se iba a convertir en lo que la prensa ha representado como un tipo de cuento de hadas. No tuve idea en ese entonces de cuán extenso aquél túnel era y por mucho tiempo, ninguna luz al final de él era una esperanza más que una realidad. De modo que, ¿por qué hablar de los beneficios fracaso? simplemente porque fracasar significa despojarse de lo inesencial. Dejé de fingir ser otra cosa que lo que realmente era, y enfoqué todas mis energías a cumplir con el único trabajo que me importaba. Si yo hubiera tenido éxito en cualquier otra cosa, nunca habría encontrado la determinación para tener el éxito en el campo en el que realmente pertenecía. Por fin alcancé la libertad, porque mi mayor miedo se había ido, y aún estaba viva, e incluso tenía una hija a quién amaba, una antigua máquina de escribir, y también una gran idea. eso se convirtió en la roca sólida sobre la cual pude reconstruir mi vida. Ustedes tal vez nunca fallen a la misma escala que yo, pero algunos fracasos en la vida son inevitables. Es imposible vivir sin fallar en algo, al menos que vivan con tanto cuidado que bien no podrían vivir del todo; en cuyo caso, fallarían por defecto. El fracaso me dió una seguridad interna que nunca hubiera obtenido pasando sólo mis exámenes. El fracaso me enseñó cosas sobre mí misma que nunca hubiera aprendido de otra manera. Descubrí que tenía una voluntad fuerte y más disciplina de lo que había esperado. También descubrí que tenía amigos cuyo valor era mayor al precio de los rubíes. El conocimiento que ha surgido en ustedes más sabio y con más fuerza, a partir de los contratiempos, significa que están siempre seguros de su habilidad para sobrevivir. Nunca llegarán a conocerse del todo, o la fuerza de sus relaciones; hasta que ambos aspectos sean probados por la adversidad. Asi que el conocimiento es un verdadero regalo, por ser ganado dolorosamente y por valer más que cualquier calificación obtenida. Así que dado un tiempo, le diría a mis 21 años de graduada que la felicidad personal se encuentra en saber que la vida no es una lista de adquisición o logro. Sus calificaciones, su CV, no son su vida. Aunque conocerán algunas personas de mi edad o mayores que confunden estas dos. La vida es difícil y complicada; y aún más allá del control total de alguien y la humildad de saber que les permitirán sobrevivir a pesar de sucesos cambiantes. Ahora ustedes podrían pensar que escogí mi segundo tema: la importancia de la imaginación; por el papel que desempeñó en la reconstrucción de mi vida. Pero eso no es del todo así. Aunque yo personalmente defenderé el valor de los cuentos para dormir a mi último aliento. He aprendido a valorar la imaginación en un sentido mucho más amplio. La imaginación no es sólo la capacidad exclusivamente humana de imaginar lo que no es; y por lo tanto la fuente de toda invención e innovación. Es discutible su capacidad transformadora y reveladora. Es el poder que nos permite empatizar con los humanos, cuyas experiencias nunca hemos compartido. Una de las más agradables experiencias de mi vida proviene de Harry Potter, aunque informó más de lo que posteriormente escribí en los libros. Esta revelación vino en la forma de uno de mis primeros días de trabajo. Aunque yo estaba pendiente de escribir historias durante mis horas de almuerzo, yo pagué la renta en mis primeros 20 años trabajando en el Departamento de Investigación de África en la sede de Amnistía Internacional de Londres. Allí en mi pequeña oficina leí las cartas de contrabando fuera de los regímenes totalitarios de los hombres y mujeres que estaban arriesgando ser encarcelados por informar al mundo exterior lo que les estaba pasando. Ví fotografías de aquellos que habían desaparecido sin dejar rastro, enviadas a la Amnistía por las familias y amigos desesperados. Leí testimonios de víctimas torturadas y ví fotos de sus lesiones. Abrí escritos, relatos de testigos de juicios sumarios y ejecuciones, de secuestros y violaciones. Muchos de mis compañeros de trabajo eran ex-prisioneros políticos, personas que habían sido desplazadas de sus hogares o que huyeron al exilio, porque habían tenido la osadía de hablar en contra de sus gobiernos. Aquellos que visitaban la oficina iban a dar información o a tratar de averiguar qué había sucedido con los que habían dejado atrás. Nunca olvidaré a aquél africano víctima de torturas. Un hombre joven que se había convertido en un enfermo mental después de lo que había soportado en su patria. El temblaba incontrolablemente mientras hablaba ante una cámara de video sobre la brutalidad infligida sobre el. Era unos 30cm más alto que yo, y parecía tan frágil como un niño. Me encargaron el escoltarlo hacia la estación del metro después, y este hombre cuya vida había sido destrozada por la crueldad, me tomo la mano y me deseó felicidad. También, durante todo el tiempo de vida que me resta, me recordaré caminando por un pasillo vacio cuando de repente se escucho un grito de pánico y dolor detrás de una puerta. Cuando esta se abrió, el investigador se asomó y me pidió buscar una bebida caliente para la persona que estaba con él. Le acababan de dar la noticia que su madre había sido ejecutada por tomar represalia contra el régimen de su país. En mis a penas 20 años de trabajo, cada día de la semana, ese momento me hizo recordar cuan increíblemente afortunada he sido de vivir en un país con un gobierno elegido democráticamente, donde la representación legal y un juicio publico son los derechos de todos. Cada día de mi vida, he visto muchísimas pruebas acerca de los males que la humanidad es capaz de causar a otros humanos, con tal de obtener o mantener el poder. Empece a tener pesadillas, literales pesadillas, de lo que había visto, oído y leído. Y así mismo, aprendí mas acerca de la bondad humana trabajando en la Amnistía Internacional, como nunca antes. La Amnistía moviliza miles de personas que nunca han sido torturados o encarcelador por sus creencias para trabajar en pro de los que si lo son. El poder de la empatía humana, lo que lleva a la acción colectiva, salva vidas y libera prisioneros. La gente común, cuyo bienestar personal y seguridad están garantizadas, se unen en gran numero para salvar a la gente que no tienen, y que nunca lo hallaran. Mi pequeño aporte a ese movimiento fue una de las experiencias más humillantes e inspiradoras de mi vida. A diferencia de cualquier otra criatura en este planeta, los humanos pueden aprender y entender, sin tener experiencias. Ellos pueden imaginarse los lugares de otras personas. Por supuesto, esto es un poder que, al igual que mi marca de magia-ficción, es moralmente neutro. Se puede utilizar como una habilidad para manipular, controlar, como para comprender o simpatizar. Y muchos prefieren no ejercitar su imaginación en lo absoluto. Ellos escogen permanecer cómodamente dentro de los limites de su propia experiencia, nunca se preocupan en preguntarse como se sentiría haber nacido como lo hicieron otras personas. Ellos pueden negarse a escuchar los gritos dentro de las jaulas, ya que pueden cerrar sus mentes y sus corazones a cualquier sentimiento que les toque lo personal. Ellos pueden negarse a conocer. Yo podría sentirme tentada a envidiar a la gente que vive de esa manera, excepto que no creo que tengan menos pesadillas que yo. La elección de vivir en espacios pequeños conduce a una forma de agorafobia mental, y que trae sus propios errores. Creo que la imaginación voluntariamente los hace ver como monstruos. Son más miedosos. Es mas, esos que optan por no identificarse con los problemas de otros, se permiten ser monstruos. Por nunca haber cometido un acto inmoral, aunque a conveniencia lo manejamos por nuestra apatía. Una de las cosas que aprendi al final de estudiar literatura clásica a la cual me aventure a los 18, en busca de algo que no podría definir, fue esto escrito por el autor griego Plutarco: Lo que logramos cambiar internamente cambia la realidad exterior. Esta es una declaración sorprendente, y sin embargo, puesta en practica cada día de nuestras vidas. Expresa, en parte, nuestra ineludible conexión con el mundo exterior, el hecho de tocar las vidas de otras personas. Pero, ¿cuánto mas expuestos, graduantes de Harvard de 2008, están a tocar las vidas de otras personas? Su inteligencia, su capacidad por trabajar duro, la educación que han ganado y recibido, les otorga una condición única y exclusiva de responsabilidad. Incluso su nacionalidad les diferencia de otros. La gran mayoría de ustedes pertenecen a la única superpotencia del mundo. Los procesos de votación, su forma de vida, su manera de protestar, el control que ejercen sobre el gobierno, tiene un impacto que abarca mucho más allá de sus fronteras. Ese es su privilegio, y a su vez, su carga. Si ustedes deciden utilizar su estatus e influencia para elevar sus voces a favor de aquellos que no tienen voz; si ustedes eligen identificarse, no solo con las personas poderosas, sino con los menos favorecidos; si ustedes conservan la capacidad de imaginarse a si mismos en la vida de aquellos desventajados, entonces no solo se enorgullecen de ustedes sus familias, sino también las miles de millones de personas cuya realidad usted ha ayudado a cambiar. No necesitamos magia para cambiar el mundo, tenemos todo lo necesario para hacerlo nosotros mismos: tenemos el poder de imaginar. Ya estoy casi terminando. Tengo una última esperanza con ustedes, la cual es algo que yo tenia a los 21. Los amigos con los que me senté el día de mi graduación han sido mis amigos por toda mi vida. Ellos son los padrinos de mis hijos, las personas en las que me he acercado en tiempos de problemas, las personas que han tenido la amabilidad de no demandarme cuando tome sus nombres para los mortífagos. En nuestra graduación, fuimos inundados por un afecto entrañable, por toda nuestra experiencia compartida en un tiempo que nunca más regresará, y por su puesto, por el conocimiento de habernos tomado suficiente evidencia fotográfica como para inculpar de delitos a un futuro De modo que, hoy les deseo que tengan unas amistades como tales. Y mañana, espero que si no recuerdan ni una sola palabra de lo que les hable, se acuerden de unas de Séneca, otro antiguo escritor romano, las cuales leí mientras salía de mi salón de literatura clásica: Como es un cuento, así es la vida: no en su duración, pero cuan buena es, eso es lo que importa. Les deseo una buena vida a todos. Muchas gracias. Gracias

Video Details

Duration: 20 minutes and 58 seconds
Year: 2008
Country: United States
Language: English
Producer: Harvard Magazine
Director: Juan XXIII
Views: 150
Posted by: mcarabali on Jan 31, 2011

Video inspirador para los graduandos de cualquier casa de estudio. Una lección sobre la imaginación y el permitirse fallar en la vida.

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